martes, 16 de febrero de 2016

Las palabras y mitos de Isaac Asimov

ISAAC ASIMOV. (2 de enero de 1920 - 6 de abril de 1992). Fue un escritor y bioquímico estadounidense nacido en Rusia, aunque su familia se trasladó a Estados Unidos cuando él tenía tres años. Es uno de los autores más famosos de obras de ciencia ficción y divulgación científica. Fue un escritor muy prolífico (llegó a firmar más de 500 volúmenes y unas 9.000 cartas o postales) y multitemático: obras de ciencia ficción, de divulgación científica, de historia, de misterio… Baste decir que sus trabajos han sido publicados en nueve de las diez categorías del Sistema Dewey de clasificación de bibliotecas.

Las palabras y los mitos.

Dioses

Los griegos eran gente aguda e imaginativa, dotada de gran talento literario, y crearon algunos de los relatos más fascinantes de este tipo. Estas leyendas las denominaron mitos, palabra griega que significa simplemente «cuento» o «historia». Su influencia en nuestro vocabulario es muy significativa y los romanos copiaron de ellos todo lo que pudieron, sobretodo su mitología, aunque cambiaron los nombres de esos dioses. Los nombres de los planetas, las constelaciones y muchas palabras que usamos hoy día tienen raíces romanas y por lo tanto griegas. Para muchos, fue la civilización más avanzada a su tiempo y una de las más inteligentes.
Los griegos imaginaron que, en un principio, el universo estaba compuesto por una materia mezclada en pleno desorden. Nada tenía forma ni figura definidas. El universo era tan sólo una materia prima y de ella nada había sido hecho todavía. A esta materia prima le llamaron "Caos". En este sentido no puede decirse que los griegos estuviesen muy desencaminados en sus predicciones. Cuando fueron creadas del "caos" cosas con forma y figura, el resultado fue el "Cosmos" (palabra que actualmente sigue en uso). Caos fue el primer dios. De él nacieron Nix, la diosa de la noche, y Érebo, el dios de las tinieblas subterráneas.
Tras el Caos vino el Cosmos, una palabra griega que significa «orden». Es decir, aparecieron las estrellas y los planetas, se creó La Tierra y todo lo perteneciente a ella. Existe una huella aún más conocida de la palabra «cosmos» y curiosa. Dado que cosmos significa «buena distribución» y «orden», los polvos, el carmín, los lápices de labios, los sombreados y otras cosas para poner la cara en orden son los «cosméticos». Y no cabe duda de que, viendo trabajar a ciertos empleados de los institutos de belleza, uno tiene la impresión de que emplean el maquillaje para convertir un «caos» en un «cosmos». No digo más.
En los mitos griegos de tipo más familiar, los primeros seres que surgieron del caos fueron Gea y Urano. Gea es la palabra griega que corresponde a «tierra» y Urano es la que corresponde a «cielo». Podéis ver que, cuando los griegos hablaban de matrimonio y de hijos, no hacían más que simbolizar la caída de la lluvia del cielo (Urano) sobre la tierra (Gea) y el crecimiento así de las plantas.
Los tres primeros Cíclopes nacidos de Urano y Gea fueron llamados Brontes, Estéropes y Arges, que son los términos griegos para denominar al «trueno», al «rayo» y al «resplandor», fenómenos que acompañan a la lluvia. Pero la descendencia más importante de Urano y Gea fue un grupo de criaturas, varones y hembras, llamados Titanes. El más poderoso de los Titanes era Crono. A Crono se le asocia con el tiempo y es la raíz de muchas palabras asociadas al tiempo como cronómetro o cronología. Cronos acaudilló una revuelta de los Titanes contra su padre, Urano. Gea había quedado exhausta de dar a luz tantos gigantes y monstruos y por ello, procuró a Crono una hoz y éste, armado con ella, atacó a Urano y le hizo huir. A Crono se le suele representar con una guadaña en la mano. Rea era la esposa de Crono y, como también estaba asociada inicialmente con la agricultura, es otra versión de la diosa de la tierra, Gea, su suegra y madre a la vez.
Océano es el más anciano de los Titanes y simboliza el agua que los griegos pensaban que rodeaba la tierra del mundo. Tetis es su esposa. Huelga decir la huella que ha dejado el Titán Océano en nuestro tiempo.
Atlas es otro Titán. Atlas acaudilló a los Titanes en la Titanomaquia o guerra contra los olímpicos, los dioses del Olimpo. Cuando los Titanes fueron derrotados, Zeus condenó a Atlas a cargar con los pilares que separan la tierra de los cielos, muy cerca del jardín de las Hespérides. De ahí que se presente en los mapas del mundo a Atlas sujetando en sus hombros el globo terráqueo.
Pero los griegos también tenían sus diosas. Para los antiguos griegos cualquier diosa secundaria imaginada como una joven era una "ninfa", que es la palabra griega equivalente a «muchacha». Las Atlántides por ejemplo eran ninfas relacionadas con el mar. Otras ninfas eran las Oceánides, las hijas de Océano, y las Nereidas, hijas de un antiguo dios del mar llamado Nereo.
También nos ha llegado el prefijo que viene de Helio, dios del Sol. Todo lo concerniente al astro rey lleva la raíz del dios Helio. A Hiperión, el padre de Helio, se le atribuyeron dos hijas, Selene y Eos. La primera era la diosa de la Luna, y la segunda la del alba.
Urano y Gea también tuvieron descendencia femenina. Las tres Erinias eran hijas de Urano y Gea. Estas hermanas castigaban a los que habían cometido crímenes horribles, persiguiéndoles incansablemente hasta enloquecerles. Probablemente simbolizaban la conciencia y el remordimiento. Como puede verse, los griegos usaban también su mitología para dar lecciones morales.
Pero el dios más importante de Grecia fue Zeus. Zeus creció secretamente en una isla de Creta, al sur de Grecia, donde su madre lo escondió por temor a que Crono lo matase, ya que una profecía decía que Zeus destronaría a su padre en el futuro. Según la mitología, allí fue alimentado con la leche de una cabra llamada Amaltea. Cuando fue mayor, su madre Rea le ayudó a engañar a Crono, dándole una bebida que provocó que el Titán devolviera los otros cinco hermanos y hermanas de Zeus que se había engullido para no perder su hegemonía celestial.
Los dos hermanos de Zeus eran Poseidón y Hades. Una vez destronado, Zeus se adjudicó el aire; a Poseidón, el mar, y a Hades, el mundo subterráneo. El Hades era considerado un lugar donde no se trataba mal del todo a los muertos. Pero, más abajo, estaba el Tártaro, donde eran enviados los hombres y los dioses malos, como castigo. Podría decirse que Hades es nuestro católico "cielo" y Tártaro sería el "infierno", aunque nuestro católico cielo fuese bajo tierra, ya que los griegos enterraban a sus muertos.
Para penetrar en el Hades, había que cruzar el río Éstige con una barca conducida por Caronte, otro de los hijos de Érebo y Nix. En la ribera opuesta del Éstige, la entrada al Hades estaba vigilada por un perro monstruoso de tres cabezas, llamado Cerbero. Cerbero nos ha dejado una palabra que los futboleros conocemos bien, cancerbero, sinónimo de portero. También este nombre se aplica jocosamente a cualquier guardián. También decir que Cerbero sólo dejaba pasar a quien primero le lanzara, como pago, un trozo de pan, como a cualquier perro de vecino.
Este lugar feliz en el Hades, es decir, nuestro católico cielo, tenía por nombre Elíseo o Campos Elíseos, que tan bien representado está en París.
Otro dios, el de la riqueza, es Pluto, y de él se deriva la palabra «plutocracia», que significa gobierno de los ricos.
Poseidón, el dios del mar, tenía un hijo llamado Tritón, que era mitad hombre y mitad pez (una forma usual entre los griegos de representar a los dioses y diosas del mar, como las sirenas).
Crono y Rea tenían tres hijas y tres hijos. De ellas la más importante era Hera, que era hermana y esposa de Zeus. Hera fue la diosa del matrimonio, del alumbramiento y de las cosas femeninas en general. Su equivalente romano fue Juno, y de ella deriva el mes de junio, mes apropiado para casarse. Las otras dos hijas de Rea eran Deméter, diosa de la agricultura, y Hestia, la diosa del hogar.
Cabe decir que Zeus era un poco promiscuo, algo que llevó a Hera a ser la celosa más conocida de la historia. Debido a su promiscuidad, Zeus tuvo numerosos hijos ilegítimos. Los hijos o hijas que tuvo con ninfas fueron considerados héroes y los que tuvo con mujeres mortales fueron considerados semidioses. Una de sus hijas más conocida en la actualidad fue Afrodita, hija de Zeus y la Titánide Dione. Afrodita fue considerada como la más bella de las diosas. Era la diosa de la belleza y del amor.
Otra hija de Zeus con una Titánide, fue Atenea. El mito explica que Zeus se tragó a Metis, una Titánide que fue considerada su primera esposa. Sólo más tarde desposó a Hera. Metis tuvo una hija en el interior de Zeus (algo extraño de entender pero los griegos no eran muy mirados en este sentido), y éste sólo reparó en ello cuando empezó a sufrir un tremendo dolor de cabeza. Era tanto el dolor, que tuvieron que abrirle la cabeza y de ella salió la diosa Atenea ya adulta y completamente armada. Atenea fue considerada la diosa de la ciencia y de las artes, de la paz y de la guerra. También Atenea le dio nombre a la capital griega, y el Partenón fue edificado en su nombre.
Otro de los hijos ilegítimos de Zeus fue Hermes. Su madre se llamaba Maya, una de las hijas de Atlas. En lo que se refiere a Hermes, el hijo de la Maya griega, diremos que era considerado el mensajero de los dioses y, por ello, era muy ágil. Se le representa con pequeñas alas en los pies y el casco. También era el dios del comercio, el robo y la invención. De Hermes nos ha llegado palabras como hermético.
El infatigable Zeus tuvo también dos hijos gemelos de otra Titánide, Leto. La celosa Hera se opuso a que Leto pudiese permanecer en tierra alguna para dar a luz a sus hijos. Sin embargo, Leto huyó a Delos, la isla más pequeña del Mar Egeo. Era una isla flotante, por lo que no podía ser considerada como tierra firme y así engañó a Hera. Tras el alumbramiento de los gemelos, Apolo y Artemis, Delos se hundió en el fondo del mar y ya no salió de allí. Apolo es el ideal de la belleza masculina, y por ello, un hombre elegante es llamado un «Apolo». También es el dios de la poesía y la música. Artemis es la diosa de la caza. Las flechas de Apolo y Artemis producían inevitablemente la muerte, y los griegos explicaban las epidemias suponiendo que los hijos de Leto disparaban contra ellos por todas partes. Naturalmente, si se rogaba a Apolo, la epidemia podía ser detenida. De esta forma, Apolo quedó ligado a la curación de enfermedades. Apolo había tenido un hijo, Asclepio, que nos resulta más conocido en la versión romana de Esculapio. Éste era el dios de la medicina y la curación, aunque al principio fue considerado simplemente un médico humano. Sin embargo, era tan buen médico que nunca se le murió un paciente, e incluso podía devolver la vida a un muerto. Gracias a su buen hacer médico, Hades se lamentó a Zeus de que las cosas le iban mal y Zeus, para mantener la paz familiar, mató a Asclepio con un rayo. Tras su muerte, fue convertido en dios. También se le situó en las constelaciones, donde se le representa como un hombre con una serpiente en las manos. Esta serpiente, es un símbolo de la medicina y de los médicos, ya que se creía que la serpiente rejuvenecía cada vez que mudaba la piel.
Por fin el dios supremo tuvo un hijo con su esposa. Ares era el hijo de Zeus y Hera. Es el cruel y maldito dios de la guerra que se deleitaba en las batallas. Cuando iba a la guerra, sus hijos, Fobo y Deimo , le preparaban el carro. Como «fobos» es la palabra griega equivalente a miedo y «deimos» a terror, vemos que de esta forma la guerra se definía como miedo y terror. El mes de marzo es en honor a Marte, el dios de la guerra romano, y dado que Marte es el planeta rojo, color de la sangre, se le puso ese nombre. Fobo también dejó su huella en nuestro vocabulario actual. El sufijo "fobia" ("miedo a") nos viene del hijo de Ares.
Parece mentira que Ares, el dios de la guerra, casase con Afrodita, la bella diosa, aunque se supone que con este mítico casamiento los inteligentes griegos querían dar a entender que el amor triunfa sobre la guerra. Ambos tuvieron a Eros. Eros es un dios infantil del amor, y se le representa como un niño con arco y flechas. Cuando una de sus flechas se clava en el corazón, esa persona se enamora. A veces, se le representa con los ojos vendados para señalar que los jóvenes se enamoran ciegamente o que el amor es ciego. El nombre de Eros nos resulta más conocido como su equivalente romano, Cupido.
Otro hijo de Hera y Zeus fue Hefesto. Resulta un dios excepcional por tener una deformidad física, ya que era cojo. Una historia explica este hecho diciendo que Hera lo arrojó del Olimpo avergonzada porque era muy endeble al nacer y su caída a la tierra le provocó la cojera. Tal era el genio de la gran diosa. Era el dios de los herreros, y siempre se le representa trabajando en la forja. Fue el único dios al que se le veía trabajar con las manos. Gracias a sus armas forjadas en el interior de un volcán, muchos héroes pudieron vencer a monstruos y gigantes y así proteger a la humanidad de terribles catástrofes.
Eolo fue hijo de Poseidón y Arne. Esto tiene su explicación en que gracias al viento los barcos pueden moverse por el mar.
Como se puede ver, los griegos relacionaron todo lo inexplicable con dioses. Hoy día conocemos por qué sopla el viento, por qué hay maremotos, por qué llueve o truena, etc, pero hay que admirar la imaginación de los griegos para dar una explicación a unos hechos que debido a su falta de tecnología eran inexplicables.
También nuestros doce meses tienen raíces griegas. La Luna pasaba por sus fases doce veces, mientras el Sol recorría las constelaciones sólo una vez. Es decir, durante el año hay doce meses y el Sol invertía un mes en cada una de las constelaciones.
Como he mencionado anteriormente, los romanos tomaron prestada la mitología griega y así los astrónomos a medida que iban descubriendo planetas los iban equiparando a los dioses dependiendo de sus cualidades. Así, Júpiter se equiparó a Zeus y ese nombre le dieron al planeta más grande que hallaron. También pusieron nombre a Venus (Afrodita), el planeta más caliente del Sistema Solar y el segundo más brillante, Saturno (Crono, dios del tiempo y planeta más lento), Urano (planeta más alejado) o Mercurio (Hermes), llamado así por ser un planeta que aparece y desaparece a simple vista con relativa rapidez.
También se le integró a cada uno de los siete planetas que se conocían en la antigüedad su día de la semana, como se indica a continuación: primer día, domingo (Sol); segundo día (Luna); tercer día (Marte); cuarto día (Mercurio); quinto día (Júpiter); sexto día (Venus), y séptimo día (Saturno).


Semidioses y Monstruos

Los griegos crearon también dioses menores y, cómo no, monstruos, los malos de la película.
Un dios menor fue Dioniso. Dioniso se hizo tan popular que fue incorporado a la familia del Olimpo como hijo extranjero de Zeus. Otros griegos lo consideraron hijo de Zeus y de una mujer mortal llamada Sémele. El caso es que Dioniso se hizo famoso por ser el dios del vino, de la juerga y el éxtasis. Los romanos lo nombraron Baco y de éste proviene la palabra "bacanal".
Otro dios inferior es Pan, que se le suponía hijo de Hermes. Pan es un dios de los campos y los bosques, de hecho, un espíritu de toda la naturaleza con piernas y cabeza de cabra y torso humano. Se enamoró de una ninfa; ésta huyó, pero él la persiguió. Ella rogaba a los dioses para que la ayudaran a escapar y éstos la transformaron en una caña plantada junto al río. Entristecido, Pan empezó a cortar cañas y con ellas hizo los primeros tubos. El nombre de la ninfa era Siringe, que es la palabra griega que significa «tubo», y por ello, los tubos de Pan llevan, si bien no es usual, el nombre de «siringa». La moderna figura del demonio, con sus cuernos, sus pezuñas y su rabo, es precisamente el pobre Pan convertido en malvado. Otro caso de una ninfa huyendo de un dios es el de Dafne, que fue perseguida por Apolo y que sólo consiguió escapar de él transformándose en laurel.
Otro ejemplo de diosa secundaria es Iris, quien, al igual que Hermes, aunque a un nivel inferior, servía de mensajera de los dioses. Estaba especializada en llevar mensajes de los dioses a los seres humanos, y para cumplir esta tarea, tenía que descender frecuentemente del cielo hasta la Tierra. La escalera que lógicamente utilizaba era el arco iris. De esta diosa proviene también el nombre de iris, de los ojos y de las plantas.
Un ejemplo todavía más agradable de esas diosas menores (en este caso, todo un grupo de ellas) son las Musas. Se decía que eran nueve bellas muchachas, hijas todas de Zeus. La madre era la Titánide Mnemósine. Las Musas eran las diosas de las bellas artes e inspiraban a los artistas para  crear sus obras, como siguen haciendo hoy día (aunque en la actualidad la musa de un artista es normalmente una mujer mortal). Además, como la poesía, el drama y otras formas de recitado en tiempos antiguos siempre se hacían con acompañamiento de sonidos melodiosos, no debe sorprendernos que ese sonido melódico recibiera el nombre de «música». Los templos erigidos en honor de las Musas estaban consagrados al estudio y la enseñanza, y eran conocidos con el nombre de «museos». La lista suele empezar con Calíope , Musa principal. Su nombre proviene de las palabras griegas que significan «bella voz». Era la Musa de la elocuencia y de la poesía heroica. Clío, que significa «hablar de», era la Musa de la historia. Erato y Urania son dos Musas, cuyos nombres son las formas femeninas de Eros y Urano, respectivamente. Erato es, naturalmente, la Musa de la poesía amorosa, y Urania la de la astronomía, ya que «eros» significa (amor) y «urano» (cielo). Euterpe, que significa «deleitar», es la Musa de la música ordinaria, mientras que Polimnia lo es de la música religiosa. Talía, que significa «florecer», es la Musa de la comedia, mientras que Melpómene, que significa «cantar», es la Musa de la tragedia. Finalmente, Terpsícore es la Musa de la danza.
Otra diosa fue Hebe, diosa de la juventud y la copera de los dioses hasta que llegó Ganímedes para reemplazarla en esta labor. Ser copera en el Olimpo significaba que se era la encargada de rellenar las copas de los dioses de la bebida que quisiesen, normalmente néctar. Hoy día esto nos parece un trabajo humillante, considerado esclavista, pero hasta hace poco cualquier rey europeo que se preciase tenía su copero y era un gran honor para el susodicho ocupar ese cargo.
Higia era hija de Asclepio y diosa de la salud, que es el significado de su nombre. Utilizamos la palabra «higiene» para indicar el estudio de los métodos para conservar la salud. Otra hija de Asclepio era Panacea, palabra que significa «lo cura todo» en griego. La diosa romana de la salud, identificada con Higia, era Salus. De ahí la palabra «saludable». Además, cuando damos la bienvenida a alguien, lo saludamos, es decir, le deseamos buena salud.
Otra palabra bien conocida por nosotros es demonio. Para los griegos una persona podía ser poseída y conducida contra su propia voluntad por un espíritu llamado "daimon". Como para los cristianos primitivos cualquier clase de espíritu que poseyere a un ser humano era malo, la palabra, que en castellano es «demonio», ha pasado a significar un tipo de diablo.
Los monstruos también nos han dejado huella. Donde hay monstruos hay héroes, y donde hay héroes hay aventuras. Son numerosas las batallas entre dioses y poderosos monstruos en la mitología griega. Así, por mencionar algunos de estos monstruos, Atenea mató al gigante Encélado, aplastándole con una roca tan grande que todavía perdura en el Mediterráneo en forma de isla. Los griegos creyeron que esa roca/isla era Sicilia. Hefesto consiguió matar al gigante Mimante arrojándole metal fundido. Gea, la diosa de la tierra, enojada por la destrucción de sus hijos, los Gigantes, se trajo al más terrible monstruo y al mayor de los gigantes que jamás existió. Se llamaba Tifón. Tenía una altura y una anchura de centenares de kilómetros, y sus brazos y piernas terminaban en serpientes. De él nos viene tan poderoso fenómeno meteorológico.
Los griegos también tenían sus propias brujas. Ya vimos a las tres Erinias y ahora mencionaremos a las Harpías. Las Harpías eran hijas de Electra y Taumante y hermanas de Iris y de Arce. Unos autores dicen que eran dos y otros tres. Eran descritas como seres con cabeza de mujer y cuerpos de ave. Originariamente, debían de haber sido espíritus del viento, que arrebataban las almas de los hombres moribundos. Posteriormente eran mujeres-pájaro que robaban la comida de las manos de los hombres que merecían un castigo según Zeus. Así, el castigado moría de hambre. También se las representaba muy sucias, hediondas y codiciosas. Hoy día una arpía es una mujer mala y perversa, utilizándose la palabra en tono despectivo.
Un tipo todavía más terrible de «mujeres-pájaro» eran las Gorgonas, palabra de origen griego que significa «terrible». Al igual que las Harpías, tenían alas y garras de ave, pero lo peor de todo era que su cabello estaba hecho de serpientes vivas. Era tan horrible su aspecto que quienquiera que las contemplase quedaba convertido en piedra. Todavía seguimos dando el nombre de «gorgona» a una mujer fea y repelente. La más conocida de las tres Gorgonas que se suponía existían, era la más joven y horrorosa. Su nombre era Medusa. Y por Medusa se le puso nombre a ese animal que aterroriza las playas en verano.
Pero la bruja mala de verdad, la madre de todas las brujas griegas fue Equidna, hermana de las Gorgonas, mitad humana mitad serpiente. Equidna fue la madre de la mayoría de los restantes monstruos de la mitología griega, y el padre fue Tifón. Tal para cual. Uno de los hijos de Equidna era un monstruo marino llamado Hidra, palabra griega que significa «agua» y que hoy día aún usamos como prefijo relacionado con el necesitado líquido. Hidra tenía cuerpo de serpiente y contaba con nueve cabezas. Cada vez que se le cortaba una cabeza, aparecían dos más en sustitución de aquélla. Fue Heracles (Hércules) quien acabó con el monstruo.
Otra hija de Equidna era Esfinge, con cabeza de mujer y cuerpo de león. Solía detener a los viajeros y les planteaba acertijos. Si el viajero no los resolvía, la Esfinge lo mataba. Es curioso como los egipcios construyeron la Esfinge de Guiza y su nombre griego nos ha llegado a nuestros días. Y yo digo, ¿fue la estatua copiada del mito o el mito creado a partir de la estatua?
Otro monstruo hijo de Equidna es Quimera, que no es ya mitad y mitad, sino un tercio, un tercio y un tercio. Se suele representar como un monstruo que despide llamas por la boca, con cabeza de león, cuerpo de cabra (a veces con una cabeza de cabra que le sale por el lomo) y cola de dragón o serpiente. Indiscutiblemente estos griegos tenían mucha imaginación. Y esto define a la perfección nuestra definición de quimera, idea ridícula o irrealizable.
Equidna también es madre de Cerbero, al cual ya he mencionado anteriormente, y del León de Nemea, un león de tamaño colosal que fue vencido también por Heracles y cuya piel le protegía de las flechas enemigas.
Un monstruo menos complicado, que es sólo una serpiente, aunque de tamaño gigantesco y terrorífico, era Pitón. En el lugar donde la mató, Apolo instauró el oráculo de Delfos. La sacerdotisa de Delfos era llamada pitonisa. Hoy día las serpientes más grandes son las pitones.
Menos horribles resultaban los Centauros , que son representados como mitad hombres y mitad caballos. Probablemente, la noción de esas criaturas surgió cuando la gente que no tenía caballos se encontró con hombres que iban montados en ellos. En eso los españoles también tenemos experiencia, ya que cuando llegamos a América los nativos nos confundieron con dioses mitad hombres mitad caballos. Normalmente se representa a los Centauros como seres salvajes y rudos, toscos e incivilizados, luchando con arcos y flechas. Sin embargo, fue una excepción el llamado Quirón. Era noble, amable y sabio, y llegó a enseñar medicina a muchos héroes griegos, incluido Asclepio. De dicho centauro toma nombre una de las más prestigiosas clínicas barcelonesa.
Algunos monstruos griegos, lejos de ser terroríficos, resultaban francamente atractivos. Había, por ejemplo, las Sirenas, bellísimas muchachas que se situaban sobre las rocas del litoral y entonaban cánticos con voces celestiales. Los marineros se sentían irremisiblemente atraídos y se acercaban con sus barcos hacia sus melodiosos cantos, sólo para encontrar la muerte al chocar contra las rocas. Bellas pero terriblemente crueles.


Historias de hombres

Los griegos también supieron dar lecciones morales a sus oyentes con sus fábulas. Aquí contaremos algunas de ellas.
Prometeo era juicioso, previendo los resultados de sus actos, mientras que Epimeteo era alocado, comprendiendo los resultados de sus actos sólo cuando ya los había realizado. Ambos eran hijos del Titán Jápeto, y por consiguiente, hermanos de Atlas. En la guerra entre Titanes y dioses del Olimpo, Prometeo y Epitemeo se cambiaron de bando. Con el beneplácito de Zeus, Prometeo creó al hombre. Zeus recelaba de él y odiaba a los humanos, así que decidió exterminarlos con un diluvio. Prometeo consiguió advertir de ello a un hombre, Deucalión, al que se supone hijo de Prometeo, según rezan algunas versiones mitológicas. Deucalión construyó un navío, en el que escapó junto con su esposa, Pirra, hija de Epimeteo. Por ello, Zeus desterró a Prometeo a la tierra, privándole de sus poderes. Apiadándose de los hombres, Prometeo les enseñó arte, ciencia y a utilizar el fuego. Para vengarse, Zeus creó una bellísima mujer y todos los dioses colaboraron en conferirle alguna cualidad: belleza, gracia, ingenio, musicalidad, etc. Se llamaba Pandora, palabra griega que significa «colmada de dones». Fue desposada con Epimeteo. Dada su belleza, Epimeteo la aceptó, a pesar de que Prometeo le había advertido que no aceptara ningún regalo de Zeus. Epimeteo recibió una jarra que Pandora tenía prohibido abrir. Sin embargo, no dejaba de ser una mujer y en la primera ocasión que se le presentó, abrió la jarra para ver lo que contenía, y de ella se escaparon todos los males que afligen a la humanidad: vejez, muerte, hambre, enfermedades, dolor y muchos otros. Sólo la esperanza no pudo salir del fondo de la jarra, por lo que es el único consuelo que conserva la humanidad, dominada por el peso de la miseria. Pandora es un aviso contra la curiosidad alocada. He querido narrar esta historia por sus similitudes con el Antiguo Testamento judeocristiano. Como hemos podido leer, ya los griegos narraron un diluvio universal y la curiosidad de Pandora es clavada a la curiosidad de Eva por probar la manzana. En ambos relatos, una mujer curiosa condenó a la humanidad. Moraleja: la curiosidad mató al gato.
Otra historia con moraleja es la de Némesis. Némesis fue la diosa de la retribución. Este nombre proviene de la palabra griega que significa «distribuir». En otras palabras, Némesis cuida de una equitativa distribución de las cosas. Si una persona está tan colmada por la fortuna que se vuelve jactanciosa, altanera e insolente, la diosa ya cuida de que le sobrevenga el correspondiente infortunio para dejar las cosas equilibradas. Némesis era nuestro actual karma.
Aracne era una doncella del reino de Lidia (en el oeste de Asia Menor) que tenía una gran reputación en el arte de tejer. Estaba tan orgullosa de su destreza, que llegó a alardear de ella ante Atenea (la diosa de las artes prácticas, incluida la de tejer), y la desafió a competir. Atenea aceptó el reto y ganó, a lo que Aracne se ahorcó. Atenea, apiadándose de ella, aflojó la cuerda y la convirtió en araña para que tejiese el resto de su vida colgada de un hilo que simboliza la soga de la ahorcada. Aracne simboliza la altanería y la prepotencia que puede llevar a uno a la humillación.
Tántalo era hijo mortal de Zeus. Orgulloso de él, Zeus dejaba que comiese ambrosía y bebiese néctar, los alimentos de los dioses que los hacían inmortales. Tántalo quiso jactarse de ello y llevó a la tierra dichos manjares. Como castigo, Zeus le condenó a vivir en el Tártaro con agua a la altura del cuello y fruta alrededor suyo. Cuando Tántalo deseaba beber o comer, el agua y las frutas se alejaban y cuando desistía el agua volvía al nivel del cuello y las frutas a su alrededor. Tántalo sufrió así hambre y sed eternas. Ahora entendemos el dicho estar con el agua al cuello.


Los Héroes

Los griegos escribieron numerosas aventuras de héroes formidables, valientes y sobrehumanamente fuertes. Estos héroes fueron la mayoría fruto de actos carnales entre dioses y mujeres mortales y lograron con sus hazañas hacerse conocidos en el mundo entero.
Perseo, considerado hijo de Zeus y de la mortal Danae. Perseo y su madre se habían refugiado en la corte de un rey que intentaba casar a ésta contra su voluntad. Para salvar a su madre, Perseo ofreció rescatarla trayendo la cabeza de la horrible gorgona, Medusa. Para ello recibió favores de su padre y de algunos dioses más en forma de armas. Perseo pasó mil aventuras para derrotar a Medusa y a un monstruo horrible que amenazaba con acabar con la humanidad.
Otro héroe fie Linceo. Linceo era famoso por la agudeza de su vista, hasta el punto de ver a través de una roca. De él le viene el nombre al lince y el dicho vista de lince.
Teseo, hijo de Egeo, mató al famoso minotauro del laberinto de Minos. Su hijo Hipólito también está considerado un héroe.
La aventura de los Argonautas recopila a muchos héroes de la época. Entre los Argonautas se encontraban algunos de los héroes que participaron en la cacería del jabalí de Calidón. En aquel grupo estaban Cástor, Polideuces (llamado por los romanos Pólux y junto a su hermano fundador de Roma), Idas, Linceo, Atalanta, Orfeo y Meleagro.
Pero el más célebre de los héroes griegos fue Heracles (Hércules). Heracles era hijo de Zeus y de una mujer mortal, Alcmena. Tuvo que afrontar doce retos impuestos por la malvada Hera, entre ellos acabar con Hidra o el León de Nemea. Pero por lo que se conoció a Hércules en nuestro país fue porque al pasar por el extremo oeste del Mediterráneo, Heracles separó España de África, ya que, al parecer, habían estado unidas hasta entonces. Las dos peñas que se levantan a ambos lados del estrecho eran las archiconocidas «columnas de Heracles», según denominación que les dieron los antiguos. Todavía se emplea esta frase como sinónimo del estrecho de Gibraltar (nombre que surgió en la Edad Media).
Odiseo (Ulises) fue un héroe muy inteligente y es conocido por su idea de introducir en Troya un caballo de madera simulando ser un regalo para los troyanos con soldados dentro. Aquiles fue también uno de los héroes que participaron en la guerra contra Troya. Al nacer Aquiles, Tetis intentó hacerle inmortal sumergiéndole en el río Éstige, aquel río del Hades. Tetis lo sujetó por su talón para sumergirlo en el rio y si talón fue su punto débil, es decir, su talón de Aquiles. El resultado de ello es que, durante la guerra de Troya, fue muerto sólo cuando le fue arrojada una flecha al talón, único lugar donde podía ser mortalmente herido.
Muchos de los héroes griegos que integraban el ejército contra Troya eran hijos de Argonautas. Aquiles era hijo del Argonauta Peleo, y Odiseo del Argonauta Laertes. Así, los héroes engendraban héroes y los griegos tenían miles de aventuras con las que entretenerse.
Por último mencionar a Méntor, anciano consejero de Telémaco, hijo del sagaz Ulises, protagonista de la Odisea de Homero. Gracias a Méntor, hoy dia existe el término mentor, que podría definirse como maestro, consejero, etc.
Y hasta aquí un pequeño avance de este libro tan interesante de Asimov que nos enseña la mitología griega y las palabras que se derivaron de ella y que seguimos usando en nuestros días. Un interesante libro que recomiendo leer.