lunes, 30 de mayo de 2016

Adolescencia, divino tesoro

En su día yo también fui un adolescente problemático, sino que le pregunten a mis padres. Los tiempos han cambiado mucho y lo cierto es que si miro atrás, comparándome con los adolescentes actuales, se podría decir que era un santo. En mi época había drogas al alcance de todos, alcohol y también sexo, y faltaba mucha información. Hoy día Internet es imprescindible en todos los sentidos, el problema es que los jóvenes esa cantidad de información la utilizan siempre dependiendo de su conveniencia y su curiosidad es casi siempre mal usada. Saben que no irán a la cárcel por un delito si es menor, saben que existe la píldora del día después, saben donde conseguir las drogas más duras del mercado y han leído sentencias que obligan a los padres a mantenerlos hasta que se mueran. Los adolescentes de hoy día saben, o creen saber, muchas cosas, pero hay un par de cosas que no saben y no admiten que no las saben: desconocen el significado de experiencia y, sobretodo, de respeto.
La experiencia es un arma muy valiosa y se adquiere con los años. Como he dicho antes, un adolescente cree saberlo todo, pero en realidad es un ingenuo con aires de grandeza, un niño en el cuerpo de un hombre. Yo mismo lo fui en su día. Pensaba que mis padres me abroncaban por emborracharme para aguarme la fiesta, por ejemplo. Ahora que soy padre sé que me lo decían porque me querían y no deseaban que su hijo la palmase en un accidente de tráfico (algo que me fue de pelos en más de una ocasión) por ir borracho o drogado. Pero yo me creía el más listo del mundo y la muerte creía que no era para mí, por eso enviaba a mis padres a la mierda o me iba de casa cada vez que empezaban con la charla.
La experiencia me ha enseñado que hasta los veinticinco años no supe una mierda de nada, aun creyéndome Dios. Y ahora hago caso a mis padres en casi todo, o por lo menos los escucho, porque sé que ellos saben más que yo de todo: me llevan unos cuarenta años de ventaja. Pero la inexperiencia, la fogosidad, la altanería, el orgullo adolescente no es lo más importante de lo que carecen los jóvenes de hoy día y todo esto lo cura el tiempo. Hay una carencia más importante que el resto de carencias que he mencionado antes que hace mella en la sociedad actual y daña por igual a padres e hijos: el respeto.
En mi época si se me ocurría faltar al respeto a cualquiera de mis progenitores como poco me soltaban una ostia que me saltaban los dientes. Y pobre de mi que se me ocurriese rebotarme o ir a la policía. Ese respeto a los padres se ha perdido hoy día y no creo que sea sólo error nuestro. Nosotros, los padres, también estamos perdidos y no sabemos cómo actuar. Las leyes favorecen siempre al más débil, aunque el débil sea un hijo de la gran puta que mata, insulta o denuncia a sus padres porque no le dan la paga. Dicen que quieren que la sociedad del mañana sea una esclava que trabaje gratis hasta la muerte para que unos pocos hagan orgías en sus lujosos yates. Pues llegamos tarde, muy tarde. Ya somos esclavos sin saberlo. Los padres somos esclavos de nuestros hijos, los trabajadores esclavos del patrón, los ciudadanos esclavos de nuestros dirigentes y todo ello porque el respeto a los padres y a la vida humana ha dejado de existir.
Explicaré una anécdota de la que me avergüenzo aún hoy día. Desoyendo los consejos de mi madre yo quise jugar a ser mayor siendo aún un niño. Un día mi madre se rompió el tobillo al pisar mal en una cloaca que no vio por ir llorando porque llevaba días sin saber de mí. El disgusto no lo viví porque yo no aparecía por casa y en aquel momento me dije que le estaba bien empleado por llorar por nada. Cuando aprendí el significado de respeto hablé con mi madre y le pedí perdón por el tobillo roto. Dios sabe que jamás me he perdonado por aquello y me avergüenzo de muchos de mis actos adolescentes, muchos. He hecho daño a muchas personas, a muchos amigos y no tan amigos. Arrastro una mochila muy pesada, y eso no se lo deseo a nadie. Y a pesar de todo, gracias a las dos ostias que mi padre me dio a tiempo, he sabido reconocer mis errores y no volverlos a cometer. Es más, por una de esas casualidades de la vida sufro en las carnes de mi hijo lo que yo un día hice sufrir a otros. Y eso también lo llevo dentro.
No estoy de acuerdo con esos pretendientes a santos apostólicos que van por ahí diciendo que la violencia no es la solución. No estoy de acuerdo. Yo les aseguro que una ostia bien dada a tiempo es la solución a muchos problemas. Sólo espero que aquellos que abogan por el diálogo su hijo les pegue dos ostias cuando con dieciocho años les nieguen un coche o cincuenta euros para cocaína, a ver qué opinan entonces del diálogo. Cuando plantas un árbol torcido, una vez crecido es imposible enderezarlo. Y la juventud de hoy día solo hablan por WhatsApp. Así que ahórrense los comentarios utópicos de que la violencia no es la solución, me los paso por el forro. Los adolescentes no piensan, actúan y resuelven todo a palos porque se creen inmortales y lo que con palos se hace, con palos merecidos se arregla. Yo me alegro de que mi padre me diese dos ostias cuando las merecía. Se aprende a ostias, ley de vida. Lo que sí podemos hacer es educarlos desde bien pequeños para que recapaciten a tiempo y puedan ver sus errores antes de que el padre o la madre acabe en la cárcel por el cachete dado a destiempo. Creo que la misión de un padre es inculcarles a sus hijos sobretodo respeto y empatía. Respetando y empatizando pueden resolverse muchos problemas futuros. Nuestros hijos adquieren su carácter desde los cero a los seis años. La educación que se les de en ese tiempo será la que les acompañará por vida. No importa que su hijo sea Hitler a los dieciocho si era Gandhi a los cuatro, tarde o temprano se dará cuenta de su error y volverá a ser Gandhi. Ahora bien, si cría usted a su hijo perdonándole todo o nada (tan malo es un extremo como el otro), sepa que de mayor será o bien un dictador cabrón o bien un depresivo suicida. Usted elige. Creo, y así lo creen también algunos psicólogos consultados en libros, que la mezcla de mano dura y cariño dependiendo del momento es la educación ideal para que el árbol no llegue a los cien años torcido.
Esto era para los padres. Ahora viene mi charla a los adolescentes. Tus padres te han dado la vida, se han levantado a las dos de la madrugada para cogerte en brazos y volverte a dormir, te han llevado al médico siempre que lo has necesitado, te han apoyado en los estudios y se han quedado despiertos el sábado por la noche hasta que has vuelto de farra. Tus padres han sufrido y sufren mucho por ti, no los defraudes. Y tampoco esperes a ser padre o madre para intentar entenderlos. Un padre normal quiere lo mejor para su hijo. Es cierto que cometemos errores, nadie nace enseñado, pero los consejos que da un padre es buscando siempre la felicidad de un hijo. Respeta a quien te ha dado la vida, perdónale sus errores, ayúdale con buenas acciones y él dará su vida por ti cuando la necesites. Da y recibirás. No creas saberlo todo, no es así. Eres mortal e ingenuo. Lo sé porque yo fui como tú. Haz lo que debas hacer, pero siempre con humildad. Nadie es más que nadie. Escucha y aprenderás a no cometer los mismos errores que cometieron tus padres. Respeta y serás respetado, ama y serás amado. Perdona y serás perdonado. Y recuerda, bueno sí, gilipollas no. Y si tienes la mala suerte de tener unos padres capullos que son incapaces de saberte educar en el respeto y la bondad, ten en mente sus errores para no caer tú en los mismos y busca en tu entorno cercano los buenos consejos de quien creas que sabe darlos. Si no eres un capullo como ellos siempre tendrás a tu alrededor alguien que te quiera ver feliz. El camino correcto es siempre el que está lleno de espinas, pero vale la pena cruzarlo.

miércoles, 25 de mayo de 2016

La II Guerra Mundial de Winston Churchill

Winston Churchill (Oxfordshire, 1874-Londres, 1965). Proveniente de una familia aristocrática victoriana se graduó en el Royal Military College. Tras haber servido en la India presenció la guerra anglobóer como corresponsal de guerra del periódico Morning Post. En 1900 fue elegido diputado por el Partido Conservador, que abandonó en 1904 para unirse al Partido Liberal. Ocupó, entre otros, los cargos de ministro de Comercio (1908), ministro de Interior (1911) o ministro de Hacienda (1924). El gran salto en su carrera política se produce en 1940 cuando es elegido primer ministro, en sustitución de Neville Chamberlain. Después de perder las elecciones en 1945 contra los laboristas recuperó la jefatura del
gobierno durante el período comprendido entre 1951-1955. Tras dimitir ese año se dedicó a la pintura y la literatura, campo en el que destacó con obras como Paso a paso: del crepúsculo de la paz al resplandor de la victoria; Sangre, sudor y lágrimas; Los secretos de la guerra; Pensamientos y aventuras o Savrola . En 1953 le fue concedido el premio Nobel de Literatura.


Frases destacadas

"En la guerra, determinación; en la derrota, resistencia; en la victoria, magnanimidad; en la paz, conciliación".

Lo único sensato y seguro es actuar cada día según los dictados de la propia conciencia de cada uno.

Muchos factores contribuyen a levantar la moral de un ejército, pero uno de los principales es mantener a los hombres ocupados en trabajos útiles e interesantes. La inactividad es un caldo de cultivo peligroso.

Además, la lealtad al dirigente electo del partido es una característica fundamental de los conservadores.

Si el presente trata de juzgar al pasado, perderá el futuro.

Un líder que ha sido aceptado sólo tiene que estar seguro de lo que conviene hacer, o al menos tomar una decisión al respecto.

Los apoyos con los que cuenta un número uno son impresionantes. Si tropieza, hay que respaldarlo. Si se equivoca, hay que disimularlo. Si duerme, no hay que molestarlo sin necesidad. Si no sirve, hay que eliminarlo. Pero este último proceso extremo no puede realizarse todos los días y, por cierto, menos cuando acaba de ser elegido.

El peor error que puede cometer un dirigente público es alentar unas falsas esperanzas que van a desaparecer en seguida.


Algunas definiciones para el entendimiento del libro.

Estado Mayor es el grupo de oficiales que cumplen tareas de administración, logística y planeamiento bajo la dirección de un oficial de rango superior. Están encargados de asesorar técnicamente a los jefes superiores, distribuir las órdenes impartidas por éstos y supervisar su cumplimiento.

Escuadra = 4 hombres. 2 equipos. Comandada por un cabo.
Escuadrón = 8-12 hombres. 2 o más  escuadras. Cabo.
Pelotón = 12 a 24 hombres. 2 o más  escuadrones. Sargento.
Sección = 24 a 80 hombres. 2 o más  pelotones. Alférez o Teniente.
Compañía / Batería = 80 a 300 hombres. 2 o más  secciones. Capitán o Mayor.
Batallón = 300 a 1000 hombres
2 o más  compañías. Teniente Coronel o Coronel.
Regimiento = 1000 a 3000 hombres. 2 o más  batallones. Coronel o General de Brigada.
Brigada = 3000 a 10000 hombres. 2 o más  regimientos. General de Brigada.
División = 10000 a 30000 hombres. 2 o más  brigadas. General de División.
Cuerpo = 30000 a 100000 hombres. 2 o más  divisiones. Teniente General.

Infantería motorizada = Infantería que viaja en camiones o vehículos sin blindaje.
Infantería mecanizada = Infantería que viaja en camiones o vehículos blindados.

Carro de combate = tanque.


La II Guerra Mundial

La II Guerra Mundial debe entenderse como un rechazo del pueblo alemán a la humillación que sufrió según a su entender por las severas condiciones de rendición que los vencedores les impusieron en la I Guerra Mundial. Este sentimiento de humillación lo aprovechó muy bien Hitler primero para ser führer y después para llevar a los alemanes a la guerra.
La tesis fundamental del Mein Kampf, libro escrito por Hitler durante su estancia en prisión, era sencilla. Según el dictador, el hombre es un animal combativo, por tanto la nación, al ser una comunidad de luchadores, es una unidad de combate. Un organismo vivo que deja de luchar por su vida está condenado a la extinción, del mismo modo que están condenados un país o una raza que dejan de luchar. La capacidad de lucha de una raza depende de su pureza, de donde se desprende la necesidad de eliminar las profanaciones extranjeras. El pacifismo es el más mortal de todos los pecados porque significa la sumisión de la raza en la lucha por la existencia. La primera obligación de todo país, por tanto, consiste en nacionalizar a las masas. La finalidad última de la educación es producir un alemán que, con el mínimo de formación, se convierta en un soldado. Visto esto, no es de extrañar que Hitler llevase a su pueblo a la conquista de Europa.
Para Churchill, y teniendo en cuenta el pasado militar de Hitler, siempre resulta peligroso que los miembros del Ejército, la Armada o la Fuerza Aérea se metan en política, porque entran en un ámbito en el que los valores son muy diferentes a los que han estado acostumbrados hasta ese momento.
Churchill se lamenta la indiferencia con la que Gran Bretaña trató a Hitler cuando accedió al poder. En el primer año de guerra, Hitler establece acuerdos de paz con Gran Bretaña y Rusia para apoderarse de Francia sin intromisiones. En ese momento, Alemania era aún débil y ni el gobierno inglés ni el soviético temieron que la tregua de Hitler fuese un farol. Por esto mismo Churchill dice: "De todos modos, si uno no quiere luchar por el bien cuando puede ganar fácilmente sin derramamiento de sangre, si no quiere luchar cuando la victoria es casi segura y no supone demasiado esfuerzo, es posible que llegue el momento en el que se vea obligado a luchar cuando tiene todas las de perder y una posibilidad precaria de supervivencia. Incluso puede pasar algo peor: que uno tenga que luchar cuando no tiene ninguna esperanza de ganar, porque es preferible morir que vivir esclavizados". Esto mismo le sucedió a Inglaterra, que no aprovechó la debilidad alemana en los años 37, 38 y 39 y luego sufrió bombardeos durante más de cuatro años.

Hitler es el precursor del incumplimiento del pacto de Versalles, que prohíbe a Alemania rearmarse, mientras Gran Bretaña y Francia no se rearman. Gran Bretaña y Francia no se toman en serio el rearme alemán. Acto seguido, Alemania invade Austria, país de acogida de Hitler, donde pasó su adolescencia y cogió odio a los judíos. Así empieza la II Guerra Mundial. Gran Bretaña y Francia quieren la paz y no toman medidas contra Alemania, ya que no creen que los nazis vayan en serio. Tras esta conquista, Italia se alia con Alemania porque ésta le promete tropas para conquistar Abisinia. Alemania, convencida de que Gran Bretaña y Francia no quieren guerra, se envalentona y toma Checoslovaquia. Polonia y Hungría aprovechan la toma checa de Alemania para conquistar territorio checo. Y Mussolini conquista Albania sin que los aliados hagan nada en contra.
Rusia, que se teme que Alemania intentará conquistarla, propone una gran alianza con Gran Bretaña y Francia contra Alemania al principio de la guerra, pero Gran Bretaña y Francia ignoran la propuesta. Alemania, visto que el sur está resguardado por Italia, decide marchar hacia el este e invadir Polonia. Polonia rechaza la ayuda de Rusia contra Alemania porque prefiere el nazismo antes que el comunismo. La invasión de Polonia hace que Gran Bretaña y Francia declaren la guerra a Alemania. Esta declaración de guerra aliada provoca que Hitler y Stalin firmen un acuerdo de no agresión por diez años. Está claro que lo único que quería Hitler era tiempo para conquistar Francia.
Una vez tomada Abisinia, Italia no puede entrar en guerra por falta de tropas y se proclama neutral. Hitler da el visto bueno a la neutralidad de Italia.
Alemania invade Polonia.
Rusia aprovecha la tregua que le da Alemania para atacar Finlandia. Finlandia tiene una alta importancia estratégica para Rusia, ya que conquistando Finlandia Rusia dominaría el mar Báltico. Finlandia resiste y Rusia tiene muchas bajas.
Alemania, consciente también de la importancia del mar del norte, invade Noruega. Rusia finalmente conquista Finlandia. Alemania invade Dinamarca y domina así el estrecho que da paso a Finlandia y Suecia y bloquea el paso de barcos rusos hacia el Atlántico. Alemania conquista Noruega y acto seguido invade Holanda y Bélgica. Tras invadir Bélgica, Alemania conquista Francia y da un duro golpe a los aliados. Esto provoca que Italia entre en la guerra, al verse librada de su principal enemigo. Mussolini iba a lo seguro y declara la guerra a Francia e Inglaterra.
Por su banda, Rusia invade Lituania, Letonia y Estonia aprovechando que Hitler concentra sus fuerzas en el frente de occidente. En los tres países invadidos, Stalin coloca gobiernos prosovieticos, anexionándose dichos países.
El siguiente paso, una vez tomada Francia, para Hitler era atravesar el Canal de La Mancha e invadir Gran Bretaña. Para conquistar Gran Bretaña, Alemania debía tener indiscutiblemente la superioridad aérea, algo que no logró tener jamás, a pesar de que bombardea Londres desde el aire causando muchos destrozos y numerosas pérdidas humanas. La flota aérea británica, bien entrenada, resiste el ataque y logra derribar dos aviones enemigos por cada avión suyo. Hitler no volverá a atacar más Gran Bretaña y desistirá de tomarla, aunque seguirá bombardeándola lo que dure el conflicto.
Italia, centrada en África, intenta tomar Egipto pero en pocos días el ejército británico aniquila al ejército italiano, capturando más de cien mil prisioneros. Durante todo el conflicto, Italia sólo obtendrá derrotas y Mussolini demostrará al mundo que no es rival para Inglaterra. Además, el ejército italiano carece de armamento puntero, entrenamiento y disciplina.
Churchill no recuerda quién dijo que «quien posea Islandia tendrá una pistola apuntando a Inglaterra, Estados Unidos y Canadá». Con esta idea, precisamente, y con el consentimiento del pueblo islandés, Gran Bretaña ocupa Islandia cuando Dinamarca fue invadida en 1940, y en abril de 1941 establecen bases para sus grupos de escolta y su aviación.
Alemania desiste del frente occidental y se centra en el este, invadiendo Yugoslavia y Grecia.
Alemania e Italia intentan hacerse con Siria e Irak pero fracasan. Tras este fracaso, Alemania rompe la tregua con los soviéticos y ataca Rusia. Stalin pide un segundo frente en Francia a los ingleses para que Hitler tenga que desviar tropas a occidente y así dejarlos en paz. Gran Bretaña se opone al ver que los rusos primero firmaron la paz con Hitler y se negaron a ayudar a los aliados cuando Alemania tomó Francia.
Japón ataca Pearl Harbor. Estados Unidos entra en la guerra y Gran Bretaña declara la guerra a Japón. A partir de aquí, Inglaterra y Estados Unidos trabajarán hombro con hombro tanto en el Atlántico como en el Pacífico y África hasta la toma de Berlín.
Alemania, tomando a Japón como un poderoso aliado, declara la guerra a Estados Unidos.
Japón, que desea conquistar China, hunde también barcos ingleses. Con el ataque a Pearl Harbor y a dos acorazados británicos, Japón se adueña del Pacífico y del Índico.
Al entrar Estados Unidos en guerra, gran Bretaña y Rusia dejan de percibir el material bélico que les llegaba de América. Aún y así, Estados Unidos hace un esfuerzo enorme para ayudar armamentísticamente a Gran Bretaña. Ayudar a Rusia era más complicado, ya que Hitler tenía tomado el Báltico y Francia y los submarinos alemanes hacían estragos en los convoyes angloamericanos.
Se redacta la "Carta del Atlántico", donde se crea las Naciones Unidas. La Carta del Atlántico es una declaración conjunta de cooperación realizada por los Estados Unidos de América, el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, China, Australia, Bélgica, Canadá, Costa Rica, Cuba, Checoslovaquia, República Dominicana, El Salvador, Grecia, Guatemala, Haití, Honduras, India, Luxemburgo, Países Bajos, Nueva Zelanda, Nicaragua, Noruega, Panamá, Polonia, Sudáfrica y Yugoslavia .
Japón toma Singapur. Recién entrado Estados Unidos en la guerra, Japón dominaba Hong Kong, Tailandia, Malasia y casi toda la inmensa región insular que formaba las colonias holandesas de Indonesia.
En 1942 las fábricas armamentísticas inglesas empiezan a dar sus frutos. También como nos informa Churchill, hacen falta por lo menos dos años y unos mandos muy profesionales para crear tropas de primera clase para la guerra.
Churchill insistió mucho en crear un frente africano para ayudar a Stalin, ya que un frente occidental era un suicidio. En ese momento, dice, me dio la impresión de que Stalin captaba de pronto las ventajas estratégicas de la «Antorcha» (conquistar el norte de África), para la que encontró cuatro razones: en primer lugar, golpearía a Rommel por la espalda; en segundo lugar, intimidaría a España; en tercer lugar, traería como consecuencia un enfrentamiento en Francia entre alemanes y franceses y, en cuarto lugar, expondría a Italia a todo el horror de la guerra. Stalin no insistiría más en el frente francés hasta 1944. Además de mantener Egipto, Gran Bretaña pretendía darle a Francia, que estaba deprimida, ánimos luchando para no perder las colonias francesas de Madagascar y Siria. Dice Churchill que "la intervención estadounidense volcaría a la nación francesa de nuestra parte e intimidaría a Franco".
En el norte de África Rommel estaba causando mucho daño a los ingleses. Aunque seguían conservando Egipto, los británicos estaban vivos pero acorralados. En ese momento los aliados habían cosechado un desastre tras otro: el fiasco de Dakar, la pérdida de todo lo que les habían conquistado a los italianos en el desierto, la tragedia de Grecia, la pérdida de Creta, los reveses continuos de la guerra en Japón, la pérdida de Hong Kong, la invasión de las colonias neerlandesas de Indonesia, la catástrofe de Singapur, la conquista de Birmania por los japoneses, la derrota de Auchinleck en el desierto, la rendición de Tobruk, el fracaso (porque así se consideraba) de Dieppe, además de perder casi toda Europa. Pero Hitler fracasa al tomar Stalingrado, Leningrado y Moscú por el frío y la falta de refuerzos y este es el punto donde el ejército alemán culmina su apoteósico avance. A partir de aquí, Hitler perderá batalla tras batalla hasta su muerte.
La pérdida de divisiones en terreno ruso y la alianza angloestadounidense en Egipto hace que Hitler retire sus tropas del norte de África y Rommel pierda su primera batalla. Los aliados toman todo el norte de África y Rommel marcha a Alemania para hacerse cargo del frente occidental. Viendo esta retirada, Estados Unidos y Gran Bretaña deciden atacar Sicilia para apartar a Italia de la guerra.
Alemania pierde fuelle en el Atlántico por primera vez en el conflicto por la pérdida de submarinos y se aseguran las vías marítimas entre Estados Unidos y Gran Bretaña. Europa empieza a tener esperanza. Los aliados toman Sicilia desde Malta. Los italianos opuestos al régimen derrocan a Mussolini por la falta de recursos para defenderse del ataque aliado. Desde que había empezado la guerra, Italia no había hecho más que perder terreno y hombres. Al tomar el poder en Italia la izquierda, Italia se rinde y Mussolini es apresado. Los alemanes retroceden en Rusia y se abre un tercer frente en Italia para que los aliados puedan tomar Roma. Rusia sigue poniendo trabas a la ayuda aliada porque Gran Bretaña no abre el frente de Normandia para que lleguen a Rusia comida y armamento. Lo cierto es que Rusia exige ayuda bélica pero no concede visados ni entrga la correspondencia a los marinos ingleses, algo que Churchill desaprueba y le hace dudar de las buenas intenciones de Stalin. Aún así, se reúnen Roosevelt, Churchill y Stalin para planear el golpe definitivo a Hitler. La reunión es en Teherán.
Después de una comida, el presidente Roosevelt tuvo una entrevista con Stalin y Mólotov en la que se discutieron muchas cuestiones importantes, sobre todo el plan de Roosevelt para gobernar el mundo después de la guerra, que pondrían en práctica los «cuatro policías», es decir, la URSS, Estados Unidos, Gran Bretaña y China.
Hitler rescata a Mussolini de su prisión y lo traslada a Múnich. Desde allí Mussolini funda un nuevo partido fascista italiano, pero Mussolini había perdido ya todo apoyo de sus compatriotas.
El 6 de junio de 1944 comienza el desembarco de Normandia. Unos pocos días después los aliados toman Roma. Casi dos meses después del desembarco, los aliados entran en París. Hitler ordena atacar mientras que sus generales le insisten en la retirada ordenada tras el Sena para reagruparse y contraatacar. El orgullo y el desconocimiento sobre tácticas bélicas hacen que Hitler sea derrotado una y otra vez. Será De Gaulle, en el hotel de Ville, acompañado por las principales figuras de la resistencia francesa y los generales Leclerc y Juin, quien se presente por primera vez como dirigente de la Francia Libre ante la jubilosa población. Aquel día se produjo un estallido espontáneo de inmenso entusiasmo. La tarde del veintiséis de agosto De Gaulle hizo su entrada formal a pie bajando por los Campos Elíseos hasta la plaza de la Concordia, y después, en una fila de coches, hasta Nôtre Dame. Estados Unidos y Gran Bretaña habían librado a Francia del yugo nazi.
En el este los rusos entraban en Polonia y en los Balcanes y en el sur los ejércitos de Alexander en Italia avanzaban en dirección al Po. Alemania perdía terreno a pasos agigantados.
Al ver el triunfo aliado, Polonia se subleva y pide ayuda a los aliados. Gran Bretaña y Estados Unidos hablan con Rusia para que les deje sus aeropuertos para ayudar a los polacos. Rusia se niega a ayudar porque los sublevados no son comunistas. Los rusos quieren para ellos Polonia y un gobierno polaco comunista y no quieren ayudar al gobierno polaco sublevado apoyado por los aliados. Querían que los polacos no comunistas quedaran totalmente destruidos pero al mismo tiempo mantener viva la idea de que iban a rescatarlos. Mientras tanto, casa por casa, los alemanes siguieron liquidando los centros de resistencia polacos en toda la ciudad. Cuando los rusos entraron en Varsovia, tres meses después, no encontraron nada más que calles destrozadas y muertos insepultos. Así liberaron Polonia, donde los comunistas gobernaron a su antojo sin tan siquiera celebrar elecciones democráticas como pedía Gran Bretaña. Viéndose libre de actuar en el frente este por la retirada de alemanes hacia el frente occidental, Rusia se apodera de Rumanía y Bulgaria, haciendo lo mismo que en Polonia, poniendo en el poder a un gobierno comunista. Para Churchill, la retirada de Hitler daba paso a un avance ruso y un nuevo enemigo: el comunismo y Stalin.
Cuando Gran Bretaña y Rusia vieron que Alemania estaba a un paso de perder la guerra, acuerdan el reparto de los estados ocupados con el consentimiento de Estados Unidos. Este fue al acuerdo que llegaron Churchill y Stalin, aunque nada más acabar la guerra, Stalin se lo pasaría por el forro.
Para Rumanía Rusia se quedaba un 90% del territorio mientras que los demás  países aliados se conformaban con un 10%. Para Grecia Gran Bretaña se reservaba un 90% (de acuerdo con Estados Unidos) del territorio y Rusia un 10%. Cabe decir que Churchill no quiso que los griegos, que compiten con los judíos por ser la raza con mayor conciencia política del mundo, fuesen aniquilados por el comunismo. Gran Bretaña se había esforzado mucho en ayudar al pueblo griego y por desesperadas que sean sus circunstancias o por graves que sean los peligros que corre su país, los griegos siempre están divididos entre muchos partidos, con numerosos dirigentes que luchan entre sí con un vigor desesperado. Bien dicen que dondequiera que haya tres judíos juntos habrá dos primeros ministros y un jefe de la oposición. Y lo mismo se puede decir de esta otra famosa raza antigua, la griega. Yugoslavia un 50-50%. Hungría también 50-50%. Para Bulgaria Rusia obtenía el 75% y los demás países el 25%.
Tras estos acuerdos, los aliados ven como Alemania se retira de Grecia. En poco tiempo, los comunistas griegos se apoderan de Atenas y comienzan una guerra civil donde Gran Bretaña asume el control para sofocar la rebelión comunista. El rey de Grecia accede a no volver a su país sin la aprobación de su pueblo y es nombrado presidente de la nación durante la crisis el Arzobispo de Atenas, encargado de crear un gobierno y un ejército nacional. Finalmente Gran Bretaña expulsa a los comunistas de Atenas y se forma un gobierno republicano. El rey griego ya no volverá a su país como gobernante.
Se reúnen en Yalta los tres grandes. Allí, después de muchos esfuerzos y explicaciones, convencen a Stalin para que aceptara un plan estadounidense por el que el Consejo de Seguridad sería prácticamente impotente a menos que contara con el apoyo unánime de los «cuatro grandes». Si Estados Unidos, la URSS, Gran Bretaña o China no estaban de acuerdo sobre algún asunto importante, cualquiera de ellos podía negar su aprobación e impedir que el Consejo hiciera nada. Eso era el veto, un veto que continúa en vigor en la ONU. Que la posteridad, dice Churchill, juzgue los resultados.
El mayor problema al que se enfrentaron en Yalta los tres presidentes fue la formación de un gobierno provisional polaco que asegurase elecciones democráticas en un corto espacio de tiempo. En Gran Bretaña se refugiaban los antiguos políticos polacos y Rusia defendía a políticos comunistas que habían organizado la resistencia de Polonia frente a Hitler. Para Gran Bretaña, aceptar el gobierno proruso significaba traicionar a sus protegidos mientras que Rusia apoyaba a los comunistas que con gran valor se habían quedado en Polonia para proteger a su pueblo contra los nazis. Debo decir aquí que por una vez en la vida debo dar la razón a Stalin, ya que siempre he considerado a los exiliados políticos unos cobardes sin escrúpulos que desde la lejanía animan a sus compatriotas a morir por el país mientras ellos viven a gastos pagados y seguros en algún país lejano que los acoge para ser recibidos como héroes cuando el peligro ya ha pasado. Es curioso como para Stalin el quedarse los políticos comunistas en el país en guerra kes da todo el derecho del mundo a reclamar el poder mientras defiende a los comunistas españoles que huían de Franco.
Rusia, desafiando a los británicos, no acata los acuerdos de Yalta y pone en Rumanía a la fuerza un gobierno prosoviético.
Cuando la victoria aliada era inminente llega la inesperada muerte de Roosevelt. Lo sucede el vicepresidente Truman, que poco había participado en los asuntos bélicos y poco sabía de lo que se cocía en Europa.
La controversia polaca continúa. Rusia apresa a 16 políticos polacos no prorusos y dice a Churchill que eran agitadores. También le dice que dado que Polonia tiene frontera con Rusia, el gobierno polaco debe ser comunista, saltándose así el acuerdo de Yalta con respecto a elecciones libres y democráticas en Polonia. Amparada por la guerra contra el nazismo, Rusia pretende hacerse con los países de centroeuropa  poniendo gobiernos comunistas a su antojo. En este momento Churchill teme que Stalin no cumpla lo acordado en lo que se refiere a los países que tienen frontera con Rusia. Y el tiempo le da la razón.
Italia entera cae. Gran Bretaña y Estados Unidos derrotan a los nazis apostados en la península que huyen hacia Viena. En su huida, guerrilleros italianos reconocen a Mussolini, lo apresan y lo matan junto a su amante. Al día siguiente lo cuelgan boca abajo en una plaza romana.
Rusia avanza rápidamente y conquista Viena y Praga mientras Gran Bretaña y Estados Unidos avanzan hacia Berlín. Angloamericanos y rusos compiten por ser los primeros en tomar Berlín. Se pretendía desarmar a Alemania y distribuir las fuerzas aliadas en tres zonas principales, más o menos del mismo tamaño: los británicos en el noroeste, los estadounidenses en el sur y el suroeste y los rusos en la zona este. La ciudad de Berlín sería una zona conjunta independiente ocupada por cada uno de los tres aliados principales. Estas recomendaciones se aprobaron y se enviaron al Consejo Asesor Europeo, pero Churchill sabía que si Stalin llegaba primero a Berlín se quedaría con el país y lo convertiría en comunista.
En las primeras horas del veintinueve de abril de 1945, Hitler redactó su testamento. El día comenzó con la rutina normal de trabajo en el refugio antiaéreo situado debajo de la cancillería berlinesa. Llegó la noticia del final de Mussolini en un momento tristemente adecuado. El día treinta Hitler almorzó en silencio con su séquito y, al finalizar la comida, estrechó la mano de todos los presentes y se retiró a su habitación privada. A las tres y media sonó un disparo; los miembros de su equipo personal entraron en la habitación y lo encontraron tumbado en el sofá con el revólver a su lado. Se había disparado en la boca.
Bormann trató de atravesar las líneas rusas y desapareció sin dejar rastros. Goebbels envenenó a sus seis hijos y a continuación ordenó a un guardia de las SS que los matara a él y a su mujer de un tiro. El resto del personal del cuartel general de Hitler cayó en poder de los rusos. Como se temía, Stalin llegó primero.
El documento de la rendición total e incondicional nazi lo firmaron el general de división Bedell Smith y el general Jodl, con la presencia de oficiales franceses y rusos como testigos, a las 2.41 de la madrugada del siete de mayo, así que cesaron todas las hostilidades a partir de la medianoche del día ocho. La ratificación formal del Alto Mando alemán tuvo lugar en Berlín, preparada por los rusos, en la madrugada del nueve de mayo. El teniente general Tedder firmó en nombre de Eisenhower, el mariscal Zhúkov en nombre de los rusos y el mariscal de campo Keitel en representación de Alemania.
Caído el III Reich, la problemática con los países ocupados por los nazis se acentuó. Churchill Convenció a Mikolajczyk, antiguo presidente polaco, para que fuera a Moscú y al final se formó un nuevo gobierno polaco provisional que, a solicitud de Truman, fue reconocido tanto por Gran Bretaña como por Estados Unidos el cinco de julio de 1945, pero sólo fue puro teatro. Los países del este fronterizos con Rusia se convirtieron todos al comunismo y tanto Gran Bretaña como Estados Unidos vieron muy probable una tercera guerra mundial donde el enemigo fuese la URSS. No fue real, pero la Guerra fría hizo tambalear la paz mundial no pocas veces.
En su libro Churchill analiza cómo se presenta la situación cuando han pasado ocho años. En 1953 la línea de ocupación rusa en Europa se extiendía desde Lübeck hasta Linz. Checoslovaquia había sido absorbida por los rusos. Los estados bálticos, Polonia, Rumanía y Bulgaria habían sido reducidos a estados satélites bajo un mando comunista totalitario. Yugoslavia iba cuesta abajo y la única nación del este que se había salvado del comunismo era Grecia, la protegida de Gran Bretaña.
Pero una vez acabada la guerra tocaba dar escarmiento a Japón y a su vez dar un aviso a Rusia del poderío armamentístico angloestadounidense. <<De todos modos, -dice Churchill- jamás se discutió ni por un momento si la bomba atómica se usaría o no. Evitar una carnicería inmensa e indefinida, poner fin a la guerra, traer la paz al mundo, posar unas manos que curan sobre sus pueblos torturados mediante una manifestación de su poder abrumador al coste de unas cuantas explosiones parecía, después de todos nuestros esfuerzos y peligros, una liberación milagrosa. Sigue siendo un hecho histórico, y así se debe juzgar con posterioridad, que la decisión de si usar o no la bomba atómica para obligar a Japón a rendirse ni siquiera se tuvo que discutir. Todos estuvimos de acuerdo de forma unánime, automática e incuestionable; ni siquiera escuché la menor sugerencia de que debiéramos hacer otra cosa>>.
Había acabado la guerra pero los problemas seguían existiendo. Polonia pedía agrandar su territorio a costa del de Alemania, pero el problema que hay con el traslado de fronteras es que también se deben trasladar a los que viven en los territorios fronterizos. Si Polonia se hacía con un trozo de territorio alemán, habría que trasladar a esos alemanes más al oeste. El problema también es que el terreno que reclamaba Polonia era mayoritariamente agrícola y el oeste era industrial. Polonia se quedaba con las tierras que daban de comer a la Alemania occidental y sería Gran Bretaña la que asumiría el coste, cosa que así fue.
Parece increíble que en las elecciones inglesas que siguieron a la guerra, Churchill fuese derrotado por los demócratas. El hombre que había liderado al bando vencedor se marchaba de Downing Street bajo todo pronóstico. Este es un fragmento de la carta que Churchill escribió de despedida a los británicos después de perder las ellecciones y que resume bien el estado del político y la escena política.
<<Desde Stettin, en el Báltico, hasta Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de acero. Detrás de esa línea se encuentran todas las capitales de los antiguos Estados de la Europa central y del este. Varsovia, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Belgrado, Bucarest y Sofía, todas estas ciudades famosas y las poblaciones que las rodean quedan dentro de lo que debo llamar la esfera soviética y todas están sometidas, de una forma u otra, no sólo a la influencia soviética sino también a un grado elevado, y en muchos casos creciente, de control por parte de Moscú. Atenas es la única (Grecia con sus glorias inmortales) que es libre para decidir su futuro en unas elecciones con observadores británicos, estadounidenses y franceses.
>>Han alentado al gobierno polaco, dominado por los rusos, para que haga grandes e injustos avances en Alemania y se están llevando a cabo expulsiones masivas de millones de alemanes de una magnitud muy grave e inimaginable. En todos estos Estados de la Europa del este los partidos comunistas, que antes eran muy pequeños, han adquirido una preeminencia y un poder que superan ampliamente su número de afiliados y buscan por todas partes la manera de obtener un control totalitario>>.
Bajo estas circunstancias, en 1948 se firmó el tratado de Bruselas. Francia, Gran Bretaña, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo se comprometían a prestarse asistencia mutua en caso de agresión, procediera de donde procediese. Los esfuerzos realizados a ambos lados del Atlántico dieron sus frutos y en abril de 1949 se firmó el tratado del Atlántico Norte en el que Estados Unidos se comprometió, por primera vez en su historia y sujeto siempre a la prerrogativa constitucional del Congreso, a ayudar a sus aliados en caso de ataque. Entre los signatarios europeos, además de las potencias del tratado de Bruselas, figuraban Noruega, Dinamarca, Islandia, Italia y Portugal. También lo suscribió Canadá.
El general Marshall, en un intento de minimizar el poder ruso sobre los países del este, dio su nombre a un plan notable de ayuda económica y cooperación mutua entre dieciséis países europeos libres. Se ofrecieron los beneficios también al bloque soviético pero fueron rechazados. Esta ayuda eran préstamos a bajo interés para que los países que habían estado en guerra pudiesen volver a la normalidad construyendo infraestructuras y creando empleo.
Tras la guerra el gobierno socialista británico concede la independencia a India, Pakistán y Birmania. Los comunistas chinos acceden al poder.
En El Cairo, en 1943, el presidente Roosevelt, Chiang Kai-chek y Churchill hiciieron constar su determinación de que Corea fuera libre e independiente. Al acabar la guerra el país fue liberado por los japoneses y ocupado por tropas estadounidenses en el sur y por tropas rusas en el norte. Así surgieron dos Estados coreanos separados y las relaciones entre ellos se fueron volviendo cada vez más tensas y llenas de rencor.
También, como potencia mandataria, Gran Bretaña tuvo que hacer frente al tortuoso problema de combinar la inmigración judía a su hogar nacional con la salvaguardia de los derechos de los habitantes árabes y crear así un estado israelí y otro palestino. Pero el gobierno británico, profundamente herido por los asesinatos de ingleses en Palestina, maltratado por los países de Oriente Próximo e incluso por nuestros aliados, no es extraño que el gobierno británico de la época al final se lavara las manos del problema y que en 1948 dejara que los judíos buscaran su propia salvación. La breve guerra que tuvo lugar a continuación hizo desaparecer de forma dramática la confianza de los países árabes, que se aprestaron a caer sobre una presa fácil. Y el conflicto continúa hoy día, al igual que el conflicto con Corea del Norte y con algunos países comunistas de pequeña índole.

Hasta aquí la II Guerra Mundial contada por el primer ministro inglés en el conflicto. Para la cronología pueden visitar http://segundaguerramundial.es/cronologia/

Los hombres se vengan de las heridas leves, pero no de las graves. Maquiavelo.