jueves, 15 de junio de 2017

Mamá quiero ser youtuber

Hacía ya tiempo que me rondaba por la cabeza escribir un artículo sobre las nuevas "profesiones" que hacen soñar a los adolescentes de hoy día con una vida de muchos lujos y poco sudor. Internet ha sustituido en muchos aspectos a la televisión como entretenimiento, aprendizaje y sobretodo mundo laboral. La televisión ha dejado de tener el monopolio en emplear a vagos que no saben hacer la "o" con un canuto y que su destreza es únicamente saber insultar o mostrar sus cuerpos semidesnudos. Los jóvenes de hoy además de soñar con ser tronistas de HMYV o ganar Gran Hermano cepillándose todo lo que se menea pueden también ganarse la vida sin pegar un palo al agua siendo influencer o youtuber. Posiblemente opinen ustedes que soy un carca por pensar como pienso pero para mí trabajar es ganar dinero con el sudor de tu frente sin implicar al resto de humanos en el asunto, pero no es así. Soy consciente del poder de las nuevas tecnologías y del uso que se le dan, ya sea bueno o malo. Y también he dicho siempre que si no puedes con tu enemigo debes unirte a él. Yo mismo utilizo la red para hacer conocer a quién quiera mi forma de pensar o entretener unos minutos a aquellos que saben y les gusta leer. Pero no me aprovecho de mi don de gentes para enriquecerme a costa de otros seres humanos insultando a terceros o tomándoles el pelo. Me explicaré.
Hoy día puedes ganar mucho dinero con poner una cámara web en el ordenador de tu habitación y poner al resto de personal a parir. No hace falta que tengas estudios, ni que seas guapo, ni tener una basta experiencia en el sector. Para ganar dinero en Internet sólo hace falta reírte de alguien y esperar a que el video circule. Si dices lo que la gente quiere oír te siguen y a más seguidores más dinero, fácil. Por ejemplo, he visto varios videos de los youtubers españoles más seguidos y sinceramente, un mono chupando una piruleta tiene más gracia que ellos. En mi opinión es penoso que se siga a una persona que su única preocupación del día es saber a quién va a poner a parir para que sus seguidores le rían las gracias.
Otro "trabajo" internauta es el de influencer. Es decir, chico o chica que influencia a sus seguidores diciéndoles la ropa que llevan, los comics que leen, etc. ¿Dónde quedó ya la opinión propia? Si mi influencer dice que me ponga orejas de coneja en la cabeza y minifalda verde con jersey rojo de cuello vuelto en pleno agosto, por algo será, ¿no? No soy imbécil si hago lo que me dicen, voy a la moda. Si el influencer de turno te informa de que se llevan los tejanos rotos, sucios y desgastados (es decir, lavados a la piedra), camiseta blanca roída y sombrero de copa y encima todo esto puedes comprarlo por veinte euros en una determinada tienda, por algo será ¿no? Pues sí, es porque el señor de los cómics o el de la tienda de ropa ha buscado influencers muy seguidos para que promocionen sus artículos y así sacar una pasta por camisetas de baja calidad, tejanos con tara y sombreros que compró por error en China y no sabía cómo sacárselos de encima. El empresario paga, el influencer cobra por promocionar y el seguidor compra lo que le dicen creyendo que va a la moda porque fulanita lo dice en su canal megaguay. ¿Quién es más tonto, el tonto o el que sigue al tonto?
Es lícito que cada uno se gane la vida como puede, los hay también que roban y visten de Prada. No es mi intención ponerme a su mismo nivel. Lo que me preocupa de verdad es la engañosa imagen que están dando a su generación de que se puede vivir muy bien sin tener la ESO. He oído a algunos de estos personajes vanagloriarse de no tener estudios y ganar cinco mil euros al mes. Me parece bien, si los ganan es porque alguien se los da, yo no por supuesto. Lo que no me parece bien es que animen a otros a hacer lo mismo que ellos, que dejen sus estudios para hacer bolos o ponerse delante de una webcam a probarse modelitos sin pensar en su futuro. Y yo pregunto, ¿qué le pasará a la influencer de turno cuando ya no le quepa la talla 38 y escriba barco con uve? ¿O al youtuber cuando sus seguidores cumplan los treinta y cinco dejen de reírle las gracias porque deben cambiar pañales? Porque seamos sinceros no se es joven toda la vida, ni guapo ni atractivo. En la cara salen arrugas, el cuerpo se ensancha, las carnes se vuelven flácidas, la gracia se pierde y a medida que envejecemos nos volvemos más conservadores, más responsables y tenemos menos tiempo libre. Todo es efímero y la gallina de los huevos de oro también la palma. Lo único que no se desvanece jamás es el conocimiento y la cultura.
Cuando yo tenía veinte años también había estos personajes que se creían que se iban a comer el mundo porque con veinticinco eran millonarios. ¿Cuántos cantantes pensaron que podían vivir siempre de su fama y por su mala vida se fueron al otro barrio sin pena ni gloria? ¿Cuántos presentadores perdieron su atractivo y su empleo? ¿Cuántos futbolistas pensaron que podían vivir del balón a los cincuenta y se arrastran ahora por los platós pidiendo limosna para comer? Y por contra, ¿cuántos ampliaron sus conocimientos y son ahora entrenadores, productores musicales, periodistas, etc.? Yo no digo que uno tenga que tener diez carreras y quinientos másters, pero sí tener recursos por si un día las cosas vienen mal dadas y poder comer sin tener que delinquir o vivir de las limosnas de los demás.
Internet es el arma más poderosa que ha conocido el hombre jamás, ¿y qué hacemos con ella? Pues usarla para criticar, para amenazar, para reírnos de los demás, para vaguear o nos permitimos el lujo de dar consejos de moda sin tan siquiera saber coser. Me inagino a la modista recién salida de la academia tirándose de los pelos porque su esfuerzo no le sirve de nada cuando una analfabeta gana millones por pasear su culo en la web. En un mundo inteligente y avanzado los youtubers más seguidos serían aquellos que hablasen de ciencia, de economía, de ética..., y los influencers darían consejos sobre qué profesión escoger, cómo estudiar, etc. Pero como los seres que poblamos La Tierra seguimos siendo seres irracionales que pretendemos enriquecernos durmiendo doce horas, trabajando dos y divirtiéndonos el resto pues así nos va. Por eso elrubius tiene más seguidores que Punset, Lovely Pepa influye más que Raimon Pannikar o Erea Louro es más leída que Matilde Asensi. Una pena señores, una pena. Tenemos el mundo que nos merecemos. Buenas tardes.